TERRITORIO CONVULSO

 

  OBRAS RITMOS DE LA EXPRESIÓN PLÁSTICA

 

TÍTULO Edrix Cruzado. Vértigo espacial

 

La pintura da expresión a la emoción contenida, de frágiles y vibrantes contornos arrasados por el estallido de color y el gesto más espontáneo. Desde este territorio convulso, Edrix Cruzado (Puerto Rico, 1963) avanza progresivamente, sin tregua, en la búsqueda de su identidad desvelando y, a un tiempo, enmascarando los ritmos propiciatorios de la experiencia plástica. El mismo rigor que late en la resolución de cada cuadro lo hallamos en la esmerada distribución de las diferentes secuencias que articulan su exposición en el Torreón Fortea. Lejos de atender a un discurso evolutivo, innecesario dado que todo el conjunto de obras ha sido realizado en los dos últimos años, Edrix Cruzado ha optado, con buen criterio, por dar continuidad en el espacio de la sala a las cuestiones esenciales que aborda en su pintura. De este modo, el singular repertorio de recursos plásticos utilizados trasciende el marco de la pintura para crear una atmósfera que trascienda las fronteras de lo estrictamente privado.

     La resolución de planos, casi estratigráficos, la incesante atracción por los efectos que provocan transparencias y gradaciones, la sutileza del gesto decidido, la elección, casi bronca, de una gama de color contrastada y definitoria, la imprecisión de las formas de raíz constructiva, el constante fluir de ritmos evocadores y el dinamismo de las tensiones que alteran cualquier orden previsto, son algunas de las notas que acompañan al espectador en el recorrido por este paisaje de  emociones, en continua transformación. De entre los elementos, el color es el elegido por la artista para encauzar las etapas de un viaje que se descubre, en su progresión, de ida y vuelta.

 

                                                                                       Chus Tudelilla

                                                                          Crítica de arte

 

 

                                                9 de abril de 1999. El Periódico de Aragón. Sala Torreón Fortea.