Más acá del silencio

Más acá del silencio un silencio más profundo hacia otro silencio más silencio.

 

El silencio es el mar, el silencio es oro, el silencio es paradisiaco.

 

Conquistar el silencio es conquistar la plenitud. Conquistar la plenitud es regresar desde el silencio.

 

Sonido y color, Color y olor. Olor y ritmo.

 

Cual una heroina  artista rilkeana  Edrix Cruzado trabaja abstraída en su silencio, penetrada por el silencio, por el arte y el silencio.

Silencio, silencio, resonancias de silencio.

 

El silencio se asoma a los dedos de Edrix. Llega desde sus ojos de antigramatical pirita incandescente. Ojos luminarias entre el follaje de las selvas.

 

Ojos luminarias descubren el polvo sumergido, el polvo transparente manchado por el sí y el no, por la gelatina de la gestación y el deslumbramiento, por las alturas de las profundidades.

 

Barrosos polvos sutiles, barros translúcidos  transparentes, “Barro en la cincha de la albarda vieja, barro en el altiplano del desierto”. Barro polvo de juvenil eternidad. Barro con B de Bizancio, con B de Bicicleta, con B de Baltimore.

 

Crear creer- Edrix cree en el barro plomo. Hace crecer el oro barro, crea. Crea nubes de barro de ceniza de plomo.

 

Vivir, beber, piedra filosofal, verla.

 

La temperatura interior asomada al borde de los dedos.

 

¡Resplandores subterráneos!

 

¡Resplandores nocturnos!

 

Sonrisas.

 

La circunstancia solemne de sus matices dan  paso a la monocromía esencial cual percibida  por la mirada de los invisibles.

 

Terremotos de cenizas apagadas, ardientes, avanzadillas de escuadras de infinitos puntos comas, huellas, letras, signos de sus peculiares alfabetos  abecedarios  plásticos.

 

Aletazos de aves gigantescas.

 

La pinturas de Edrix confirma que no ha pasado la tormenta. Mejor resguardarnos bajo sus mantas.

 

Respirar el aire como oro molido.

 

Loro molido en el molinillo  de las bodegas de la fascinación.

 

Como pellicas de ratas gigantes.

 

Cual el dulce lamentar de vecinas bocinas.

 

Sota, Caballo, Rey, Tres.

 

Aspiración de lo Absoluto.

 

Fragmentos de manteles extensos de los alucinados banquetes de la inspiración.

 

Así lo dije en el mes de marzo de 1998.

 

 

                                                               Antonio Fernández Molina

                                                                                Poeta