La ventana de la abstracción

No hay dos sueños iguales.

Unos son instantáneos y breves

Otros prolongados. El sueño es

Siempre algo muy personal para

El soñador.

 

Un sueño devora a otro sueño. Una ventana se abre a otra ventana.

La intuición es siempre más sugestiva que la evidencia.

 

En un carácter de escultura sobre lienzo, todos estos aforismos adquieren

verdadera  dimensión, como es el caso de esta exposición que nos presenta

Edrix Cruzado.

 

La obra y la intuición onírica continúa detrás de cada lienzo.

Como en las ilustraciones de un libro de cuentos, cada imagen contiene y

sugiere un relato fantástico y sobrecogedor, riquísimo en matices literarios.

Existen infinidad de sonidos que se perciben a través del sentido de la vista

Y ahí es donde radica su fuerza. Pinturas soportadas en gruesas telas, tan

densas como la trama narrativa que se deja entrever deliberadamente.

 

Es difícil no imaginar un relato, un cuento o una fábula, después de una sosegada y

concienzuda contemplación de estos cuadros.

Encontramos signos, huellas y símbolos que son una constante en trabajos

anteriores, conformando una sintaxis completa para un lenguaje

desarrollado y dotado de madurez, cargado de significado narrativo,

Adquiriendo categoría de cuento en tres dimensiones.

 

Asomarse a una de las ventanas con afán literario, resulta una experiencia

grata, enriquecedora y hasta abrumadora, provocada por la cantidad de

Información visual y auditiva que proporciona.

En un proceso imparable, ya que estos cuadros son la consecuencia y la

síntesis perfilada y concluyente de pasadas exposiciones, se deja reconocer

la paciente y firme evolución desde la poesía, cruda al relato elaborado,

detallado y cargado de razón.

De aquellos cuadros con impresiones y sutiles líneas que recordaban a

pantallas  osciloscópicas, anchos trazos en tensión-distensión, sumergidos y

emergentes de la profundidad de la tela, a la clarividencia radiográfica

entre colores primarios y trazos anchos, acuosos, como manchas, fondo y

forma que van dictando un ritmo inequívoco dirigido a la estimulación de

la fantasía y el genio, dejándose guiar siempre por la importancia capital

que tienen los meditados títulos de sus cuadros.

 

Como pensaba John Berger al respecto de cómo enfrentarse a la inquietud

de la abstracción:

                “La vista llega antes que las palabras. El niño ve y mira mucho antes de

hablar, pero esto es cierto también en su otro sentido.

                La vista es la que establece nuestro lugar en el mundo circundante;

explicamos este mundo con palabras, pero las palabras nunca pueden

anular el hecho de que estamos rodeados por él.

                Nunca se ha establecido la relación entre lo que vemos y lo que

sabemos. Todas las tardes vemos ponerse el sol, sabemos que la tierra gira

alrededor del él. Sin embargo, el conocimiento, la explicación, nunca se

ajusta completamente a la visión.

 

 

                                                                           Miguel Galbe