De razón y sensibilidad

 

 

Entre los que buscan mantener a ultranza una directa relación del arte con la vida, con el entorno físico y/o social, son bastantes los que consideran imprescindible abordarla a través de una temática descriptiva. Pero existen otras opciones, como la que implica hacerlo por medio de las cosas y su materialidad, sobre todo en cuanto a las distintas materias que constituyen lo que nos rodea. Recordar la segunda actitud proporciona un buen punto de partida para mejor entender la obra que presenta Edrix Cruzado. Creo conocer bien el trabajo de esta muy valiosa artistas puertorriqueña -entre nosotros desde hace tiempo- que ofrece, por cierto, una equilibrada síntesis de lo racional y lo sensitivo, de lo externo y lo interno. Sus cuadros, según se ha escrito, suponen "organismos vivos latentes", a la vez que hitos sin prejuicio alguno para un recuento de medios, ya que muestran pintura y volumen, por ejemplo, o fotografía y objetualismo, vacío y lleno, silencio y sonido, reposo y dinámica.

 

En su trayectoria -conservo notas de al menos seis exposiciones desde 1993- hubo ricas resonancias de la abstracción lírica, poblada de sinestesias, tipo colores melódicos; pero su fase actual arranca principalmente de un enorme interés matérico, que sugiere un particular enfoque del objet trouvé dadaísta, en cuanto integra pequeñas piezas de desecho y elementos naturales como ramas o fragmentos de ellas. Lo que hoy expone se articula en tres bloques o propuestas. De los cuales lo dos primeros descubren cierto carácter erótico -anteriormente ya asumía matices de sensualidad-. Por una parte alude al íntimo triángulo que se consagra a Venus, a través de la forma del soporte y los cables de cobre que en él implanta a modo de vello. Por otra, la maraña de estopa que enlaza con dichos cables  -distintas en su color, no metálica- aparece sobre fotografías, que situaríamos sobre 1900, de un conocedor y deliberado aire Camp. Resta el último grupo que cursa con acero inoxidable o cable también de acero sobre lienzo o incrustado en él. Aunque el repertorio de sustratos no se detiene aquí y añade otros como bambú o maderas varias. Para plantearnos en conjunto un terminante mundo externo, reflejo y contrapartida de un mundo interior inteligente, lucido, afectivo y sensible. De alto nivel visual.

 

 

                                     Ángel Azpeitia

                                                                                 Presidente de Honor de la Asociación Española de Críticos de Arte.

 

 

                                                                                          Exposición del 6 de abril al 10 de mayo de 2011